Nuestros hombres en Chihuahua

Washington.- Si no hubiera sido por el desbarrancamiento automovilístico del pasado 19 de abril, difícilmente se hubiera sabido de la presencia y operaciones de la CIA en Chihuahua.

Los espías estadunidenses presuntamente estaban en la entidad con la venia de la gobernadora panista, Maru Campos.

Este accidente e incidente en el que murieron dos espías de la CIA y dos policías estatales se recordará inmediatamente en los anales periodísticos del libro; “Nuestro Hombre en México”, autoría de Jefferson Morley. La obra, biografía de Winston Scott, jefe de la CIA en México de 1956 a 1959, exponente al espionaje en nuestro país autorizado por la Casa Blanca, sobre intereses de la Unión Soviética en la región con énfasis en Cuba para asesinar a Fidel Castro e intentar desenredar el misterio del magnicidio de John F. Kennedy.

Gracias a Morley supimos que Scott reclutó como informantes y operadores a Luis Echeverría Álvarez, funcionarios, dirigentes y políticos mexicanos que estaban en su nómina de pagos.

La pregunta hoy no es saber qué hacía la CIA en Chihuahua ni cuántos agentes tienen en México esa organización, porque nunca lo sabremos ni nos lo dirán; No seamos ingenuos. Por el bien y seguridad del país debemos saber a cuántas gobernadoras, gobernadores, políticos, funcionarios, agentes y policías tiene la CIA al servicio de su cartera.

Tres aspectos quedan claros. Uno, que la presidenta Claudia Sheinbaum no sabía de la presencia ni operaciones de la CIA en Chihuahua. Dos, que los agentes estadunidenses sí eran espías porque no han revelado sus nombres y la agencia que los mandó mantiene silencio y así seguirá. Tres, que Campos fue manipulado por los personeros de Washington y seguramente la engañaron para convencerla sobre su verdadera misión.

Un par de puntos más del caso de espionaje. Primero, que fue el diario The Washington Post el que reveló que los dos agentes estadunidenses eran de la CIA y que su presencia en Chihuahua violaba las leyes de seguridad nacional. ¿Por cuánto o cambio de que lo permitió Campos?

Segundo, que fiel a su entrenamiento en la CIA e intereses de su país, el embajador de Estados Unidos en México, Ron Johnson, mintió descaradamente al reaccionar sin revelar la misión de los dos agentes.

Una fuente federal del sistema de seguridad me aseguró que los de la CIA iban vestidos con el uniforme de la policía de Chihuahua, dato que corroboró un miembro de la legislatura de la entidad. Ambos desconocen cuántos agentes gringos y de qué otras agencias de Estados Unidos iban en el convoy de seis vehículos el día del accidente. Lo que afirman es que todos en el convoy vestían el uniforme de la policía estatal.

En un reportaje en Proceso di a conocer que el 22 de febrero de 2014, cuando Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera fue detenido en Mazatlán, Sinaloa, quienes lo agarraron eran agentes de la DEA, la CIA y los US Marshall que portaron el uniforme de la Marina de México.

Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación de Enrique Peña Nieto, me desmintió cuando expuse lo ocurrido. Luego, en el juicio del capo en Nueva York, me reivindicó el agente de la DEA, Víctor Vázquez, al presentar como evidencia de cargos videos y fotografías de la captura, donde a los agentes extranjeros se les vio con el sagrado uniforme de la Marina. Fue Vázquez el que tiempo antes me mostró la verdad sobre el arresto en Mazatlán. En su teléfono celular me presumió los videos y fotografías que después se presentaron en el juicio contra “El Chapo”.

Aunque Sheinbaum pregunta a la CIA nunca le van a decir lo que hacían sus agentes en Chihuahua ni cuántos más tiene desplegados por el país bajo la farsa diplomática de que son “Atachés Políticos”.

En agosto de 2012, a la altura de Tres Marías, en la carretera a Cuernavaca, policías federales balearon una camioneta con militares mexicanos y agentes de la CIA dentro. Hirieron a dos de los gringos que inmediatamente fueron repatriados sin decirnos que eran espías ni qué hacían en México. ¿Suena conocido?

Mucho antes, en la década de los 80’s del siglo pasado, en Veracruz, la CIA instaló un campo de entrenamiento para elementos de la Contra nicaragüense; lo cual, sustentado en documentos clasificados de la DEA, expuse en el libro: “La CIA, Camarena y Caro Quintero, la historia Secreta” (Grijalbo, 2014).

Es evidente que México tiene décadas de ser nido de espías extranjeros.

POR J. JESÚS ESQUIVEL

@JJESUSESQUIVEL

CAMARADA

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