Cuando la unidad es el centro del discurso

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Cuando la unidad es el centro del discurso

El Consejo VIII Nacional Extraordinario de Morena que se llevó a cabo el pasado domingo 3 de mayo transitó sin sobresaltos, sin disputas y con un mensaje claro tanto hacia adentro como hacia el exterior.

La llegada de Ariadna Montiel Reyes a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional de Morena se dio por unanimidad. Eso, más allá de la forma, habla de un acuerdo de fondo. Pero lo más relevante vino de lo que ella misma planteó desde el inicio: “aquí lo que importa son las causas que defendemos, lo que verdaderamente importa es el bienestar del pueblo de México”.

Ariadna puso sobre la mesa algo que a veces se nos olvida: este es un movimiento que, como partido en el poder, tiene pocos años. Apenas unos cuantos de ejercer gobierno a nivel nacional. Creció muy rápido y ahora tiene que aprender a sostenerse sin perder lo que le dio origen. Ese es el reto.

Y en esa misma lógica, también dejó claro algo que es central para el momento que vive el movimiento: la importancia de cuidar los principios que le dieron origen. Morena ha construido su fuerza desde la honestidad y la cercanía con la gente, y esa es la ruta que debe seguir marcando a quienes aspiran a representarlo. Más que una consigna, es una convicción que, bien sostenida, será clave para lo que viene.

Lo que dijo Alfonso Durazo también ayuda a poner el momento en perspectiva: ganar elecciones ya no es suficiente. Ahora el reto es cuidar esa victoria, honrarla. Y eso no se logra con discursos, se logra con comportamiento político, con acciones concretas en territorio y con congruencia. Decisiones que no traicionen el origen.

También es importante decirlo con todas sus letras: Luisa María Alcalde Luján deja la dirigencia en un momento de orden y de cohesión. No es menor. Su paso por la presidencia del partido permitió que hoy el relevo se dé sin fracturas. Se va a otra responsabilidad, pero deja una base importante que suma.

Y en el mismo sentido, el papel de nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum ha sido determinante. Ha fijado una posición clara en la defensa de la soberanía y lo ha hecho sin titubeos. Eso no sólo define a nuestro gobierno, sino que instala una pausa para el movimiento: claridad y firmeza sin concesiones.

Nada de esto se entiende sin el origen. Andrés Manuel López Obrador construyó este movimiento desde abajo, le dio sentido y lo conectó con millones de mexicanos. Por otra parte, lo que ocurrió en el Congreso de Morena también tuvo su detalle menos visible pero igual de importante: cambios al estatuto, ajustes en la organización, nuevas formas de afiliación. Puede parecer técnico, pero ahí hay una parte de la apuesta: que el movimiento funcione mejor, no sólo que se mantenga.

Ariadna habló también de un contexto adverso, de una ofensiva permanente. Frente a eso, su planteamiento fue simple pero contundente: mantenernos firmes y unidos.

Lo que está por llegar no es menor. 2027 está en el horizonte y no es sólo una elección. Nuestro movimiento debe seguirse sosteniendo íntegro, fiel a los principios, los valores y la ética que le dieron origen, porque ahí está su verdadera fortaleza.

Estamos en un momento histórico que exige firmeza, cohesión y rumbo, pero también congruencia. Por lo tanto, los principios del movimiento no sólo deben sostenerse, sino marcar el camino de lo que viene.

POR CÉSAR CRAVIOTO

Secretario de Gobierno de la CDMX

@craviotocesar

ZEE

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