México, el fondo para Pandemias y la Humildad del Dr. David Kershenovich
“La Humildad es la Verdad… y puede salvar vidas” Madre Teresa de Calcuta
La decisión de México de acudir al Fondo para Pandemias merece ser leída como un acto inusual y saludable de realismo político y técnico. Reconoce que el país no está tan preparado para la próxima crisis sanitaria como se afirmó durante y después del COVID-19, y que el presupuesto público en salud no ha hecho todavía la inversión estructural que esa promesa implicaba. Ese reconocimiento, encabezado por la Secretaría de Salud y por el Dr. David Kershenobich, abre una ventana de oportunidad al usar recursos internacionales a fondo perdido para empezar a corregir debilidades históricas de la vigilancia epidemiológica y de la infraestructura de “Una Sola Salud” en México.
Aceptar que México requiere apoyo externo para prepararse mejor ante futuras pandemias es, en política pública, un quiebre con la narrativa autocomplaciente del gobierno de Morena que ha dominado la pospandemia., es un reconocimiento que honra a su titular de salud el Dr. Kersenovich. La solicitud y obtención de 25 millones de dólares (473 millones de pesos) del Fondo para Pandemias para fortalecer sistemas de alerta temprana, laboratorios y capacidades de inteligencia sanitaria no sería posible si el Gobierno y su titular de Salud no admitieran que el país mantiene brechas críticas en estos frentes.
A diferencia de otros mecanismos que operan como créditos, este financiamiento llega como subvención, no como deuda, lo que subraya aún más la relevancia de que México haya dado el paso de reconocerse como receptor legítimo junto con otros países de ingreso medio con sistemas frágiles. En ese sentido, la figura del Dr. Kershenobich importa, se trata de un investigador que entiende que la credibilidad internacional no se gana con discursos, sino con diagnósticos honestos y proyectos técnicamente sólidos.
El Fondo para Pandemias es un mecanismo financiero multilateral alojado en el Banco Mundial, con la Organización Mundial de la Salud como líder técnico, creado en 2022 a partir de las lecciones del COVID-19 y del reconocimiento de una “crisis crónica” de inversión en salud pública. Su objetivo no es apagar incendios cuando ya hay un brote, sino financiar de manera anticipada la prevención, la preparación y la respuesta (PPR) mediante tres pilares: vigilancia de enfermedades, sistemas de laboratorio y fuerza laboral en salud pública.
Se trata de un Fondo de Intermediación Financiera (FIF) que capta recursos de países del G20 y de filantropía global que incluye a Estados Unidos, la Unión Europea, Alemania, Japón, China y fundaciones como Gates y Wellcome para canalizarlos a países de bajos ingresos y medios. Hasta ahora ha movilizado del orden de millas de millones de dólares en varias rondas de financiamiento, con una lógica clara: cada dólar de donación debe detonar cofinanciamiento doméstico y regional para cerrar brechas estructurales antes de la próxima emergencia.
En la tercera ronda de financiamiento, aprobada en noviembre de 2025, el Fondo asignó 500 millones de dólares para 32 países, entre ellos México, que recibirá 25 millones de dólares para el proyecto “Avanzando en la preparación para una pandemia transfronteriza: el enfoque sistémico y rentable de México para fortalecer los sistemas de alerta temprana, vigilancia y detección a través de un marco de una sola salud”. El proyecto se concentra en zonas fronterizas, reconoce la interdependencia entre salud humana, animal y ambiental, y apuesta por fortalecer la vigilancia de virus en animales antes de que den el salto a humanos.
México comparte esta ventana de apoyo con países como Senegal, Sudán del Sur, Zimbabwe, Bangladesh, Malawi, Angola, Tayikistán, Turquía, Somalia, Papúa Nueva Guinea, Timor-Leste, Lao PDR y Camerún, además de iniciativas multipaís en Centroamérica, los Balcanes y el Pacífico occidental. Todos ellos tienen al menos tres rasgos en común con México: 1) una alta vulnerabilidad a brotes infecciosos, 2) sistemas de salud sometidos a tensión fiscal y 3) capacidades aún insuficientes en vigilancia, laboratorios y coordinación intersectorial.
Conviene subrayarlo: el Fondo sólo financia a países que son capaces de demostrar, con evidencia, que sus sistemas de prevención y respuesta tienen huecos críticos que deben ser atendidos. Que México aparezca hoy en esa lista significa que, a pesar de la narrativa de autosuficiencia de la autodenominada 4T, las evaluaciones técnicas y las propuestas presentadas aceptan que el país no cuenta con la infraestructura necesaria para detectar y contener a tiempo un nuevo patógeno.
También significa que el gasto público en salud no ha priorizado suficientemente la inversión en salud pública, inteligencia epidemiológica y laboratorios, frente a otras presiones del sistema como el gasto hospitalario y la atención curativa. En este contexto, recurrir a un fondo multilateral no debe verse como un signo de debilidad política, sino como un acto de responsabilidad frente a una realidad presupuestal que no se corrige con declaraciones.
El papel de la Secretaría de Salud como entidad líder del proyecto, y el compromiso expresado por el Dr. Kershenobich de usar estos recursos para modernizar la red de laboratorios y los sistemas de información epidemiológica, colocando a México ante una prueba de coherencia. El acompañamiento técnico de la Organización Panamericana de la Salud y del Banco Mundial obliga, además, a estándares de transparencia, evaluación y resultados que rara vez se aplican con esa rigurosidad en el gasto nacional en los últimos años.
Si el país logra convertir esta subvención en fondo perdido en una verdadera reforma de la vigilancia epidemiológica y de la coordinación de Salud, el mensaje será claro: reconocer la vulnerabilidad fue el punto de partida para construir resiliencia. Si no, el riesgo es que México se parece demasiado a la pospandemia que juró no repetir: recursos extraordinarios sin cambios de fondo, y una próxima emergencia sanitaria que, otra vez, nos encontramos menos preparados de lo que se dijo.
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Agradezco a Ricardo Isidro Rivera por el apoyo bibliográfico.
Referencias:
- Comunicado Salud (2025, 26 de noviembre): https://www.gob.mx/salud/prensa/227-se-aprobo-financiamiento-del-fondo-para-pandemias-destinado-a-fortalecer-la-preparacion-y-respuesta-ante-pandemias-en-mexico.
- El Fondo Pandémico. (2025, 25 de noviembre). Anuncio: 3ª convocatoria de propuestas. El Fondo Pandémico. https://www.thepandemicfund.org/news/announcement/announcement-3rd-call-proposals
- El Fondo Pandémico. (2025). El Fondo Pandémico. https://www.thepandemicfund.org/news/blog/tres-años-on-sustaining-momentum-to-build-safer-healthier-world
- Organización Panamericana de la Salud. (2025, 6 de noviembre). El Fondo Pandemia en las Américas OPS/OMS. https://www.paho.org/es/pandemic-fund-americas
- Organización Panamericana de la Salud. (2024, 24 de octubre). Subvenciones del Nuevo Fondo Pandémico para ayudar a reforzar la preparación y respuesta a la pandemia en los países. https://www.paho.org/en/news/24-10-2024-new-pandemic-fund-grants-help-bolster-pandemic-preparedness-and-response-countries
- Banco Mundial. (2024, 19 de diciembre). El Fondo Pandémico anuncia la tercera ronda de financiación, lo que marca otro hito en la preparación para una pandemia. https://www.worldbank.org/en/news/press-release/2024/12/19/the-pandemic-fund-announces-third-round-of-funding-marking-other-milestone-in-pandemic-preparedness
*El autor (www.ectorjaime.mx) es médico especialista en cirugía general, certificado en salud pública, doctorado en ciencias de la salud y en administración pública. Es Legislador y defensor de la salud pública de México, diputado reelecto del grupo parlamentario del PAN en la LXVI Legislatura.
