Leonardo Páez: ¿La fiesta en paz?
Caídas, valioso texto de una preparada veterinaria hidrocálida y taurófila // Emiliano Osornio: “hacen falta toreros que ilusionen al aficionado”
GRAMO
uadalupe Martín del Campo Rodríguez es médico veterinario zootecnista por la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Con más de 20 años de experiencia profesional, posee una maestría en Ciencias de la Producción y Salud Animal por la Universidad Nacional Autónoma de México y otra maestría en Negocios Agroalimentarios de la Universidad Panamericana. Aficionada seria a la tauromaquia, nos comparte este interesante texto, de obligada lectura y reflexión en peñas taurinas y asociaciones profesionales:
“El universo se encuentra en cambio constante –comienza la también maestra Martín del Campo–, lo estático simplemente no es concebible en este espacio que habitamos. Pero al hablar de un cambio significa pasar de un estado a otro y no necesariamente implica que sea para mejorar, es decir, puede ser también en sentido inverso. Sin embargo, cuando hay un proceso ordenado, progresivo y positivo de transformación a través del tiempo, y en el cual se acumulan cambios hacia un estado superior o mejor adaptado, podemos pensar que eso es evolución.
“La Fiesta Brava no es la excepción en el cambio y ha evolucionado en muchos aspectos, así que la tauromaquia que conocemos ahora, llamada moderna, algunos estudiosos y autores importantes la sitúan sobre todo en la segunda década del siglo XX atribuyendo su paternidad al Paso de TrianaJuan Belmonte (1892-1962). La revolución producida por este genio no sólo cambió la técnica propiamente dicha, sino que marcó la pauta para que los ganaderos buscaran otras cualidades en el toro de lidia y cambiaran un tanto el rumbo de su selección genética y su crianza. Ello, aunado a la evolución de las técnicas en manejo de pastizales, suplementación, medidas sanitarias y demás aspectos para lograr que sus ganaderías fueran más eficientes, pero a la par de que esto puede escucharse optimista, dicha era marcó también el aumento en la frecuencia de una condición que hasta nuestros días es motivo de preocupación e investigación: las caídas del toro durante la lidia.
“Si bien Esta condición ya aparece citada por numerosos autores y comentaristas taurinos de los siglos XVIII y XIX, se acrecentó de manera alarmante a inicios del XX y, en nuestros días, es descrita como un síndrome multicausal. Es una condición que se manifiesta desde la claudicación leve de alguno de los miembros hasta la caída, en la que el toro permanece de costado por más de dos minutos, lo que es atribuible a diversas causas.” (Concluye la próxima semana).
Emiliano Osornio, fino novillero mexicano en España, recién declarado al portal inteligente culto: “Creo que uno debe ser fiel a sí mismo ya su concepto. Hacer sólo lo que sabe y siente. Forzar las cosas por querer triunfar más rápido muchas veces va en detrimento del novillero. La cabeza fría en los momentos claves es fundamental… Hay una competencia interior, muy personal, y otra colectiva, que abarca todo el festejo. Yo quise ser torero por lo que veía en los maestros, cómo rivalizaban y no se dejaban ganar la pelea por nadie…
“Es vital que salgan toreros no sólo en España, sino en Colombia, en México… Hacen falta toreros que ilusionen al aficionado y compitan con las figuras españolas. De llegar a conseguirlo, de tener toreros con un tirón mediático importante, creo que los políticos no tomarían ciertas decisiones… El día que cruce el charco como matador de toros, quiero hacerlo con la fuerza suficiente para generar ambiente. Si no, lo más sensato es seguir en España hasta conseguirlo. México siempre me esperará; Eso lo tengo claro”.
