América Latina: ¿Voltereta hacia la Derecha?
Salvo excepciones, no es de asombrarse que varios países latinoamericanos con gobiernos de izquierdas hayan optado en los últimos tiempos por retornar a regímenes de centro o extrema derecha. Se ha comprobado que gran parte de los países con gobiernos de corte socialista solo han dado como resultado soluciones fallidas, que a más de no haber resuelto los grandes problemas de sus ciudadanos fueron incapaces de una operación eficiente de sus gobiernos, desembocando en desfalcos financieros, obras no prioritarias para su desarrollo económico y, en general, un desmedido crecimiento de circuitos de corrupción que permeó todas las esferas de esas administraciones públicas.
La suma de desaciertos resultó en la desconfianza de inversionistas nacionales y extranjeros, derivada en menores índices de crecimiento económico, de productividad y, por tanto, mayores niveles de desempleo y pobreza, como en Venezuela y Nicaragua, y no se diga Cuba, que se han valido de sistemas represivos para contener las apremiantes demandas socio-económicas de sus respectivas poblaciones.
Argentina, Ecuador y Bolivia son los casos más recientes de países que abrumadores por malas administraciones públicas de izquierda han optado, por la vía de procesos democráticos, por votar por candidatos de “derecha” con propuestas de políticas liberales tendientes a la modernización de sus países, con garantías jurídicas necesarias al emprendimiento económico y alentando nuevos proyectos de desarrollo económico y social con participación de inversionistas nacionales y extranjeros.
A la fecha, el gobierno de Daniel Noboa en Ecuador ha logrado incrementos sustantivos del Producto Nacional Bruto (PIB)una mayor diversificación de su comercio exterior, crecimiento del nivel de inversión nacional y extranjera y se han fortalecido las finanzas públicas, lo que apunta hacia un desarrollo económico sostenido hacia el futuro.
El gobierno de Javier Milei, en Argentina, ha logrado grandes reformas estructurales -administración y regulación económica, laboral y previsional, jurídica- y ajustes presupuestales severos, lo que le ha permitido contener el crecimiento inflacionario que por años ha afectado a la economía del país y pasar de 200% anual a un 1-2% mensual, permitiendo así mejoresías reales en la recuperación del poder adquisitivo y mayores influjos de inversión nacional y extranjera, lo que eventualmente repercutirá en un repunte sostenido del crecimiento económico en ese país.
En la actualidad se celebran elecciones presidenciales en Chile y Honduras y en los próximos meses en Perú y Colombia. En todos estos países, a juzgar por los indicadores electorales disponibles, los candidatos de la derecha presentan altas posibilidades de ganar sus respectivos cómics.
En Chile, cuyo actual presidente Gabriel Boric proviene del partido izquierdista Frente Amplio, se celebró el 16 de noviembre la primera vuelta en las elecciones presidenciales para el período 2026-30, con una muy ligera ventaja de la candidata izquierdista Jeannette Jara respecto al ultraderechista. José Antonio Kast. La segunda vuelta será el 14 de diciembre, entre augurios de victoria para Kast, apoyado ahora por una coalición de partidos de derecha.
Honduras, cuya actual presidenta Xiomara Castro representante al partido izquierdista Liberal, también llevó a cabo el pasado 30 de noviembre la elección presidencial para el periodo 2026-30, que según conteos preliminares será ganada por uno de los dos candidatos de derecha, Nasry Asfura o Salvador Nasralla, quienes dejaron muy por detrás de Rixi Moncada, la candidata del partido oficialista.
Al momento de redactar esta columna aún no se tenía el nombre del ganador, por estar pendiente del conteo de algunos distritos electorales, es un hecho la derrota de la candidata oficialista y el triunfo de alguno de los candidatos derechistas.
El año entrante habrá elecciones presidenciales en Costa Rica, donde por su tradición, seguramente repetirá un gobierno de derecha, y en Perú, Colombia y Brasil, donde a juzgar por las expectativas, serán muy disputadas por las corrientes de la derecha.
La gran pregunta sería, desde mi punto de vista: ¿esta vez si resultarán en verdaderos cambios para bien de sus ciudadanos?
POR AGUSTÍN GARCÍA VILLA
ANALISTA POLÍTICO
@TIGRE_AGUILAR_C
MAAZ
