La expansión de la IA impone el regreso de los 8 GB de RAM en dispositivos nuevos
La expansión de la IA impone el regreso de los 8 GB de RAM en dispositivos nuevos
Ahora todos los modelos de lenguaje compiten por esta memoria para entrenarse y mejorar.

▲ Foto tomada de informática.es y gráfica del sitio PCPartPicker
Guillermo Todd Basavilvazo
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Lunes 29 de diciembre de 2025, pág. 6
Durante años dimos por sentado que, con los años, las memorias RAM (Random Access Memory/ memoria de acceso aleatorio) –cuya función es almacenar temporalmente el espacio de trabajo de una computadora o dispositivo– serán más rápidas, baratas y más abundantes. Hoy ese supuesto está roto y la culpa es de la inteligencia artificial (IA).
A mayor RAM, más tareas pueden ejecutar el equipo de forma fluida, porque ahí se cargan el sistema operativo y las aplicaciones que cualquier usuario utiliza en su dispositivo en ese momento, pero los grandes modelos de lenguaje (LLM por sus cifras en inglés) como ChatGPT, Copilot, Gemini o DeepSeek consumen mucha RAM. Actualmente todos los LLM compiten por esta memoria para entrenarse y mejorar, lo que ha provocado una escasez histórica de estos componentes tan usados en millones de aparatos electrónicos.
Así se explica un fenómeno que, hace apenas cinco años, habría parecido absurdo: el regreso a los 8 GB de RAM como configuración base en computadoras o dispositivos nuevos. En pleno 2025, el mercado empieza a parecer peligrosamente al de hace una década.
De acuerdo con informes recogidos por el portal FayerWayer y otros medios especializados, varios fabricantes de cuadernos Han optado por volver a ofrecer equipos con 8 GB de RAM para mantener precios de entrada “competitivos”. No es una decisión técnica ni de diseño, sino resultado de la presión que la IA impone sobre la fabricación de memorias.
Estafá aplicaciones Actualmente como el Discord, Spotify o el navegador Chrome, que acaparan la RAM de cualquier equipo, 8 GB simplemente no bastan. Hace una década, 8 GB era el estándar para tener una experiencia operativa de primera calidad en casi cualquier tarea. Hoy eso es un cuello de botella desde que sacamos la computadora de la caja. La paradoja es desoladora: computadoras de 2025 que rinden peores que equipos de gama media de hace cinco años, mientras las aplicaciones y software –como diseño y videojuegos– requieren una capacidad de RAM considerable.
En 2015, 16 GB de RAM eran caros pero accesibles. En 2020, se convirtió en el estándar razonable para cualquier usuario exigente. En 2025, ese mismo estándar vuelve a sentirse aspiracional, donde equipos Avanzados con memorias RAM DDR5 alcanzan precios que compiten con las de las tarjetas gráficas más potentes de Nvidia o AMD.
La crisis de las memorias RAM golpea de lleno al mercado jugador. En PC, los juegos modernos exigen cada vez más RAM, pero los jugadores se enfrentan a componentes más caros. En consolas, la cosa no mejora, recientemente Sony y Microsoft anunciaron un alza en los precios del PlayStation 5 y el Xbox Series S/X, dos plataformas con más de cinco años de antigüedad.
¿Adónde llevará esta crisis?
El panorama a 10 años no apunta a una normalización veloz. Mientras la IA siga siendo el motor principal de inversión, la memoria seguirá siendo un recurso estratégico.
Este fenómeno representa una contradicción directa al espíritu de la Ley de Moore, que sostenía que la cantidad de transistores en un chip se duplicaría aproximadamente cada dos años, reduciendo costos y aumentando el rendimiento. No porque la tecnología no avanza, sino porque ésta ya no se traduce en democratización, sino que está orientada artificialmente hacia la acaparación. El progreso existe, pero se concentra en manos de los pocos que pueden pagarlo.
Vivimos en un momento en el que la infraestructura que sostiene la inteligencia artificial redefinirá qué tan democrática será la compu-tación personal en las próximas décadas. Y esa factura –nos gusta o no– va a tener que pagarse algún día.
